Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

raices y ancestros

gatonegro — 26-04-2008 GTM 1 @ 20:28

Esa noche tuve otra conversacion mágica en Bogotá, sobre los pasiegos. Me preguntaron quienes eran, y explique un poco, dije que yo venia de allí. Desde que regresé de centroamerica soy un 'born again pasiego', aunque toda mi vida habia pensado y dicho, y otros pensado y dicho que soy de Madrid. Entonces, cuando explique algunas cosas sobre la 'subcultura pasiega', como el nomadismo o la racanería, me miraron muy sorprendidos como diciendo: cómo nunca me has hablado antes de esto!! y haciendo relaciones que a mi me parecieron demasiado 'apresuradas, superficiales y erroneas' : Ni siquiera soy de verdad pasiego, habiendo vivido y nacido en Madrid siempre!!. Entonces fui yo quien me apresuré a rectificar y aclarar que lo de ser pasiego era sólo una locura mia pues en verdad yo habia nacido y vivido toda mi vida en Madrid. Y en el extranjero, lejos, muy lejos. Y sólo había 'visitado mi pueblo' todos los fines de semana que recuerdo en mi infancia y vivido allí en dos ocasiones cuando pasé 8 meses cada vez y una de ellas haciendo una investigacion y escribiendo un trabajo sobre ello, y de todas maneras es un grupo etnico muy cerrado donde no se puede 'ser a medias' pues por ejemplo mi padre y madre son de allí por generaciones y es tan endogeno que todos mis apellidos son el mismo, y ni siquiera esa gente ha tenido contactos con el valle de al lado como cuento en el libro, y no se sabe el origen de este grupo que tiene su propia habla, pero hay varias leyendas como que son judios perseguidos y refugiados allí, o musulmanes o siervos... y entonces no dije nada de eso, pues estando en Colombia sonaba tan estúpido decir que no soy Embera Waunaan aunque toda mi familia si, y que mis raices estan entre Bogotá y Nueva York porque estudie allí unos años.. y me callé mirando las brasas encendidas que me decian que la tierra no sólo esta en los libros y las teoriasdelosotros que tanto me gustan, que tenia llenas mis suelas de ella, y mis uñas de yo mismo haberla escarbado, buscándome.

INCIDENTE EN LA CUMBRE

gatonegro — 20-11-2007 GTM 1 @ 05:48

El Caso
El día de la clausura de la última Cumbre Iberoamericana en Chile, el presidente Chávez (Ch) lanza unos duros comentarios sobre el ex-presidente español, José Maria Aznar (Az), en razón de su “participación” en el golpe del año 2002 (creo que no habla más que del reconocimiento de su gobierno al golpista Carmona junto al estadounidense) y de su actividad actual junto al ex-presidente Fox (Fx, sin nombrarlo, creo) en contra del gobierno de Venezuela. El presidente Zapatero (Zp), responde que las diferencias políticas no deben llevar a descalificaciones y que un presidente elegido democráticamente, merece respeto. Ch, entiendo que saltándose el protocolo por primera vez (no conozco las reglas de protocolo del evento) interrumpe a Zp varias veces recordándole que la misma solicitud de respeto le debería trasladar a Az. El monarca español, Juan Carlos I (Jc), primero señala a Ch con actitud agresiva, amenazante o cuando menos reprobatoria. Y acto seguido le increpa con la frase: “¿Porqué no te callas?”. Un tiempo después, durante la intervención del presidente Ortega (Or) en que explica el comportamiento pernicioso de la empresa española Unión Fenosa en su país, Jc se levanta y abandona la Cumbre antes del acto de clausura.

La razón
Pienso que Ch con sus comentarios busca precisamente provocar varios efectos de diversa índole. Primero, dirigidos a la idea de la Cumbre como tal y sus valedores , buscando provocar un incidente que acapare la atención mediática (y la traslade allí opacando los “posibles resultados”), relativizando el papel del Estado Español como interlocutor preferente hacia América Latina, por ejemplo en Europa o con USA (desactivando de alguna forma el término iberoamericana que el gobierno español trata de reposicionar) y desenmascarando el ingente esfuerzo diplomático y económico español por maquillar su nueva política colonial y la de las empresas españolas comenzada durante el periodo del ex–presidente González (Gz) dentro de esquemas que Zp llama Alianza de Civilizaciones, diálogo político, respeto al marco institucional o similares. Segundo, dirigidos a obligar a ubicarse públicamente al gobierno de Zp en relación a esta alianza entre poderes políticos y económicos que puede simbolizar Az en el plano local español y la invasión de Irak en el terreno internacional. Esta puede ser una jugada arriesgada si consideramos en alguna medida a Zp como un cierto muro de contención de las políticas más reaccionarias dirigidas contra los procesos emergentes en América Latina , pero serviría en todo caso para presionar-acercar al gobierno español a este terreno, y eventualmente apuntalarlo de cara a la próxima cita electoral contra la derecha española más radical. Y tercero, no dejar en la impunidad la actuación del gobierno de Az y sus mentores (económicos y políticos) en su involucramiento directo en maniobras desestabilizadoras y golpistas. De cara, sobre todo, a frenar sus maniobras actuales y las de terceros.

La sorpresa
No creo que la delegación venezolana esperaba o previera una reacción tan altisonante del rey español. Creo que es la primera vez que la figura pública de Jc (que se ha pretendido construir sobre la idea de una persona tolerante, campechana y “profundamente democrática”), queda opacada por su actuación personal bajo los focos. Hasta ahora había tenido éxito la operación de marketing político dirigida a ocultar los comportamientos oscuros de todo tipo del monarca (sus negocios, delitos, maniobras y origen político, inmoralidad…). Sería como si la reina Sofía proclamara en una entrevista sus ideas de extrema derecha.

La importancia de esta figura pública viene de su carga simbólica (de Jc en particular, la institución monárquica española como tal y la figura de los gobernantes occidentales en general) pues se ha construido como estandarte de lo que se ha vendido con el nombre de “transición española”. Modelo virtual de cambio político pacífico de una situación dictatorial a una democrática (muy útil para exportar en América Latina). Y en la práctica, cambio del modelo institucional (hacia un sistema de partidos, elecciones periódicas, marco constitucional) sin transformación alguna de la estructura económica y política que motivaron la irrupción de la dictadura.

El resultado
Zp como figura, sale seguramente reforzado en su intento de aparecer como conciliador, árbitro de la situación y ecuánime. Tanto en clave de política interna (electoral, por ejemplo, aunque esto depende de su capacidad mediática que se ha revelado débil , y por tanto de la utilización que haga la extrema derecha de algunas claves del incidente) como internacional. Su actitud pública, hasta lo que yo sé (que no es mucho), no resulta demasiado estridente, a pesar de algunas declaraciones posteriores más prepotentes (“espero que no se vuelva a repetir”) que supongo han pretendido imprimir mayor firmeza a su posición. Sin embargo, políticamente su estrategia de gobierno sale bastante debilitada. Obviamente en lo que se refiere a las Cumbres Iberoamericanas como instrumento diplomático de incidencia en América Latina. Pero también, supongo, en su papel de mediador internacional para la zona y otros escenarios. Esto puede llevarle a un nerviosismo que le conduzca a errores en su actuación pública, tratando de reconducir y renivelar lo que no depende de gestos sino de políticas .

Jc y la institución que representa salen seguramente fortalecidos a corto plazo en sus bases ideológicas y de poder como figura intransigente y firme con el enemigo. Sin embargo, ni esas bases son necesariamente fieles (el apoyo de la extrema de derecha tanto neocon como española a la monarquía tiene todavía pies de barro y es más un arma arrojadiza contra posturas menos radicales como la de Zp).
Sin embargo, su carga simbólica política sale muy debilitada. En clave interna, los cuestionamientos crecientes a la monarquía y por tanto, al modelo de transición salen reforzados al revelarse como una institución ideologizada (como se venía denunciando frente a la pretensión de universalidad) y un personaje intolerante y prepotente. Su apoyo y falta de cuestionamiento por parte de sectores afines al sistema pero desde posiciones más progresistas se hace más insostenible. Y en clave internacional, su uso diplomático como figura de consenso (contencioso por la papelera entre Uruguay y Argentina, por ejemplo), aglutinador (modelo Commonwealth) y embajador de peso en las relaciones internacionales, queda en principio herido de muerte, dependiendo de nuevo en la capacidad mediática y en una eventual reestructuración de alianzas.

En cuanto a Ch cierra filas con sus bases más fieles, tanto dentro como fuera del país. Guarda en su manga una capacidad de incidencia en clave española interna sobre la polémica alrededor de la monarquía, como ocurre con su enfrentamiento-respuesta a la figura agresora de Az o el presidente Bush. Además, vuelve a demostrar que cuenta con la posibilidad de actuar en un doble nivel diplomático, dentro o fuera de protocolo, lo que multiplica sus herramientas frente a sus contendientes. Opaca sin embargo discursos más descriptivos (como el de Or o el presidente Correa) y por tanto sus objetivos compartidos con sus aliados a corto plazo para el evento en sí, parecen quedar en un segundo plano. También parece ahondar en sus diferencias con otros modelos, si no políticos, al menos diplomáticos de la región y en concreto con el gobierno chileno. Aunque dado el tema escogido de confrontación (actividad golpista y papel de actores políticos y económicos extranjeros, inversión extranjera como vehículo para el debilitamiento-disolución de economías locales) es previsible que sea muy receptivo para sectores sociales y bases de apoyo en estos países; dependiendo de nuevo de su capacidad mediática. De nuevo la opción parece ser arrastrar a actores indecisos a un alineamiento más claro con opciones más definitivas.
Sin embargo, un repaso a los posibles objetivos más externos a la discusión dentro de la Cumbre parece lanzar un balance bastante positivo (suponiendo que la hipótesis sobre estas metas tenga alguna validez).

Noemi Klein en Lavapiés

gatonegro — 21-04-2007 GTM 1 @ 15:22

PARTE 1
NO LOGO: MARCAS, GLOBALIZACION Y RESISTENCIA

“Escribí NO LOGO por una corazonada. Sobre 1995 me dio la impresión que algo parecido a un nuevo movimiento político estaba empezando, cuyo principal objetivo era el de controlar el creciente poder de las multinacionales y que apuntaba directamente contra ellas sin entretenerse en usar a los gobiernos como intermediarios.
Nos dábamos cuenta que a mediados de los noventa algo estaba cambiando a nivel global, que tenía que ver con la consolidación de las multinacionales, el libre comercio, y que estos cambios no respetaban ni las fronteras de los países ni las reglas nacionales. Por tanto nuestra forma tradicional de entender la política, que es cambiar la política de cada país internamente, no funcionaba. Y sin embargo no teníamos las herramientas intelectuales para poder entender, ni siquiera imaginar, esa cosa llamada globalización.

Mi investigación me mostró que había una idea, aparentemente inofensiva, circulando dentro del mundo empresarial. Una idea que no aparentaba referirse a un fenómeno político, sino un discursito típico de ejecutivos: equiparar una marca determinada con un estilo de vida determinado. Que si una empresa de verdad quería tener éxito y ser competitiva en el mercado global tenían que entender que sus productos no eran “sus productos” (por ejemplo, unas zapatillas deportivas, películas, bebidas, computadoras, coches) sino una idea, un estilo de vida. Que para ganar cuotas importantes del mercado, y que los grandes no acaben contigo, lo importante no es el material que produces sino el significado con lo que lo asocias, lo que la gente cree que está comprando con ello.

Estábamos viviendo formas cada vez más creativas de marketing dirigido a la gente joven. Las compañías se lanzaban a financiar y promocionar (esponsorizar: dar pasta a cambio de que pongas su nombre) todo tipo de actividades. Y no sólo cosas aburridas, sino movidas guapas, nuestras. El Corte Inglés te podía dar 100.000 pelas para un viaje en bici alrededor del mundo, la Mahou prestarte las neveras y grifos y hasta regalarte los vasos para un concierto de La Polla contra las cárceles, la Casa Encendida prestar todas sus instalaciones y sacarte los carteles gratis para unas jornadas de Copyleft y la Filmoteca dejarte la sala 1 y promocionarte la Muestra de cine de Lavapiés. El año que viene íbamos a intentar que Coca-cola nos sacara gratis las camisetas. ¡Qué fácil estaba resultando engañarles!

La idea de vender “marcas” en lugar de cosas fue reveladora sobre muchas de mis preguntas. Explicaba porqué ocurría este asalto a partes del espacio público que antes estaban al margen de la publicidad. Porqué la sala Arena ahora se llamaba Heineken, o porqué ahora en los conciertos en lugar de juegos de luces de colores, parece que estés haciendo zapping. Y cuando Josele Santiago repite el estribillo y la gente salta encantada, toda la sala parece gritar: Chesterfield!!! Porqué a pesar de la promesa de tener más opciones de elegir, parecía que teníamos menos, por la invasión de las multinacionales. Y había cabinas de Telefónica de las que no puedes usar monedas hasta en el Machu Pichu. O en los bares sólo podías optar entre la Mahou y sus derivados y la Coca-cola y los suyos. Por no hablar de los móviles. Explicaba incluso porqué a pesar de lo que habíamos estudiado sobre los “países en vías de desarrollo” y lo ricos que iban a ser cuando al fin les llegara la industrialización, los telediarios les seguían mostrando pobres y en guerra. Y ahora que se llevaban todas las fábricas allí, cada vez escuchábamos más quejas sobre compañías de bajo costo, trabajos temporales, empleo precario. Si se los habían llevado de aquí y no estaban allí, donde pestes habían ido los empleos de calidad? Mostraba el camino hacia lo que llamo nuestra situación de No Espacio, No Elección, No Empleo. Y que juntas crearon la situación para que la gente gritara desesperada lo que yo he llamado: No Logo, que no es más una frase que describe el espíritu de resistencia antiglobalización, anticorporaciones y antimercantilización.

PARTE 2
NO ESPACIO: UN NUEVO MUNDO “MARCADO”

Las marcas aparecen como una forma simple de ligar un producto a una casa determinada que le diera confianza y consistencia. Se le pone un nombre a algo para que se sepa que hay alguien que se responsabiliza y en quien tenemos confianza. Y más tarde, para que se la asocie a ese nombre se le pone una caligrafia especial, como a la Coca-cola o Mac Donald,s o se le añade un dibujo reconocible como el de Adidas, una mascota como el gallo de Kellog’s o una figura humana como el cuáquero de la avena o Mister Propper. A la larga, este símbolo llega a sustituir al nombre, y no digamos ya al producto, del que ya nadie se acuerda salvo para comprarlo.

También podemos “alquilar” a alguien que nos de confianza o a quien admiremos o simplemente nos de buen rollo, para unir a esa marca, de manera que la confianza (por unos miles de euros) se traslada de la figura a la marca en un minuto: el Ramón nosequé con viajes Marsans, Alonso con Telefónica, Jordan con Nike, etc. En algún momento se sacó una ley para personas que trabajaban en TV como presentadoras, por ejemplo de informativos. Gente a la que la audiencia estaba acostumbrada a “escuchar la verdad”, lo que realmente ocurre, las noticias. Decía que tenía que pasar un tiempo antes de “alquilarse” para anuncios. Luego se vio que no servía de mucho pues las compañías se lo saltaban todo, untaban a los que sacaban las normativas o simplemente financiaban a las instituciones (publicidad en medios, financiamiento a la universidad, productoras de cine o TV; el programa sobre salud de la TV pública “Saber Vivir” es producido por empresas farmaceúticas). Y además, esta gente quedaba ya marcada para siempre y no sólo cuando salían en un anuncio sino cada vez que aparecían en público o en privado la gente los asociaba a una marca. Y ya no hacía falta que sacaran el logo de pienso Pedigree cuando sale el perro de los Serrano (cuyo significado no es: es bueno para tu perro y es barato; sino: si lo compras mucho tendrás una familia tan agradable, rica, famosa y simpática como esta), o la marca de la computadora que usa el guapo de la peli. Por eso cada vez que ves a Eduardo Noriega en el cine o en la cama, crees que se va a tomar una tónica. Era mentira que se habían alquilado: se habían vendido enteritos, sin darse cuenta.

Pero volviendo al origen de las marcas, esto de nombrar los productos y en lugar de un kilo de arroz, decir que es SOS o La Cigala se convierte realmente importante con la llegada de la producción en masa. Las mercancías son producidas y envasadas en fábricas y transportadas en masa a lugares lejanos. Todos los productos que la gente solía comprar en la tienda de la esquina o a un productor conocido, con quienes había una relación de confianza, empiezan a llegar más baratos, grandes y bonitos al supermercado. Los tomates de la huerta de Lola, la leche de las vacas del Trancón, las alubias de Ultramarinos Ortíz, o las camisas que trae la tienda de la plaza, empiezan a llegar en camiones de no se sabe donde. Las primeras marcas representan a personas en quien confiar o que nos tranquilicen para sustituir artificialmente, con una idea o un nombre, a esa figura de confianza: medicamentos del Dr. Schmidt, caramelo de la criada Aunt Jemima, Juan Valdés. Gente que nos tranquilizara, aunque no existieran.

¿Cómo hemos llegado de tener una relación personal ficticia con un dibujo dejando atrás la relación real con las personas del barrio hasta llegar a formar parte de verdaderas tribus de marcas a las que veneramos como si fueran nuestros líderes o cantantes favoritos? Y vemos gente que ”suele llevar” Londsdale, o Nike, o Diesel, o que siempre bebe Mahou, y las demás le parecen todas horribles.

Algunas marcas entendieron que el marketing podía servir para algo más que para describir un producto. Los anuncios de Coca-cola, sólo nos muestran gente super guapa que baila y viste guay, porque realmente es difícil describir una bebida negruzca y dulzona con burbujas como algo atractivo. Los anuncios de coches no hablan de que prestaciones tienen, sino que ves a tipos impresionando a modelos que pasean por su calle, o a jóvenes que bailan como locos al ritmo del loro. Benetton habla más de racismo que de tejidos. Disney vende una imagen de la infancia y una forma nostálgica de familia. Estas marcas se lanzaron directamente a vender ideas y formas de vida sin casi mencionar sus producto.

NO ELECCION: BOMBARDEO DE MARCAS

Aunque lo de mostrar en los anuncios a gente que mola y que también los consume, ya está pasado de moda. Ahora lo que hacen las marcas es ir directamente a donde está la gente haciendo lo que le gusta, o lo que otros admiran, respetan o desearían hacer, y les inserta sus marcas, sus logos, los asocia con ellos. Si eres una multinacional, vas al lugar donde la ideología que intentas asociar a tu marca vive independientemente y tratas de combinarlas, absorberlas, poseerlas. Porque sabes que si el Labo03 aparece en un cartel con la Amstel, la gente perderá algo de respeto al Labo, pero sobre todo la Amstel ganará parte del respeto del Labo. Si tu colega se pone una camiseta con un logo (y ya casi no existen sin uno), si tu bar favorito sólo sirve esa marca, si las actividades que respetas tienen ciertos muebles, ropas, logos. A la gente (nosotr@s) le será bastante difícil ser como el Che, Gandhi o Einsten, pero si está en su mano comprarse un ordenador o unas zapatillas.

Pero ya sabemos que la publicidad (y las noticias) dicen sólo mentiras. Y que además las grandes compañías usan el cine y la TV para vender su ideología, su forma de entender el mundo y para promocionarla. Lo que no deja de ser preocupante, pero sobre todo para aquellos que no se enteran de nada, el pueblo llano. Pero nosotros nos damos cuenta y estamos muy prevenidos y recelosos... Nos damos cuenta por ejemplo que Ikea pretende vender la idea de que sus productos son “democráticos” por que son baratos, tienen estilo (un estilo antes reservado para los más ricos), y además nos permiten armarlos nosotros mismos, participar en la construcción y casi escogerlos directamente en sus naves de almacenamiento (cuando en realidad nos hacen viajar con nuestro coche, gasolina, tiempo y esfuerzo hasta donde tienen sus “almacenes”, y además a cambio de 0 euros le quitamos el empleo a quienes deberían armarlos-por ejemplo mi prima que no encuentra curro-, y encima decimos que los precios son muy competitivos!). Pero si somos tan enteradillos... ¿porque tengo todo lleno de Ikea en casa? Cuando ya no quede ningún carpintero en el barrio y en el rastro vendan también de Ikea, hablaremos de que el capitalismo nos daba oportunidades, pero las perdimos.

A veces ocurre que las marcas parecen desaparecer. Por ejemplo, en algunos anuncios de Nike si no se sobreentendiera, no sabríamos que anuncian. Parecen hablar sólo de deporte. Ahí esta el problema. Cuando deporte es Nike, ha desaparecido lo que era nuestra idea de deporte. Muchas veces nos preguntamos porqué la Coca-cola no anuncia a los cuatro vientos que también posee montón de otras bebidas, incluyendo algunas aguas. ¿Eso le daría publicidad no? Pero también nos mostraría una realidad que hay que ocultar. Que todas le pertenecen a ella. Que realmente cada vez tenemos menos derecho a elegir. Claro que es más cómodo comprar todos los cárnicos a un sitio. Además Tomás nos los seleccionaba y cuidaba. Pero un buen dia, nos damos cuenta que el tipo que trae la bolsa solo se parece al anterior en el color de la bolsa. Que Pascual nos traiga los lácteos, Pragmacio las latas, y dentro de poco la Mahou todas las formas de birras, zumos y vinos. Claro, si no nos volveríamos locos. Pero ¿somos conscientes que cada vez más estamos viviendo dentro de monopolios? A veces ya no hace falta la presencia del logo, mas bien hay que ocultarlo para que no se note tanto.

Cuando veíamos la tele y llegaban los anuncios, todo el mundo peleaba por el baño o apagaba. Ahora lo hacen casi imposible. No sólo te paran en el momento culminante, o después de titulares, duran o tres segundos o media hora los intermedios y combinan todos los canales para putear. Sino que las marcas salen en mitad de la peli o serie, los actores hablan de ella o la beben. Las marcas aparecen en el WC, en las escaleras mecánicas, en las camisetas de los equipos favoritos y hasta en sus nombres (en EEUU a cambio de pasta, también en los nombres de algunas ciudades, Villaviciosa de Nestea y cosas así), en el bus (dentro y fuera), en la ropa de personas que en verdad son “anuncios andantes”. La idea es que no tengamos elección. No podamos nunca apagar el mensaje.

NO EMPLEO: LA FABRICA DESAPARECIDA

Las marcas no son algo nuevo, pero lo que está ocurriendo es que los nombres son autosuficientes y prescinden del producto. Son lo que conocemos como franquicias. Nike no hace ni un zapato. Se los encarga a subcontratas en Hong Kong que se buscan la vida para que productores en Vietnam, Filipinas o China se subasten el contrato al precio más bajo. Nike pone el sentido (que es lo que la gente quiere comprar) y otros el zapato. Y claro, la única parte que puede seguir bajando el precio es el salario. Como de todas formas los contratos (para las compañías) son multimillonarios, las maquilas se pelean por conseguirlos y por ello, esclavizan cada vez más a sus trabajadores para conseguir bajar los costes. Y no estoy exagerando con la palabra. Miles de miles de chicas adolescentes especialmente elegidas por su vulnerabilidad trabajan en campos de concentración lejos de sus casas vigiladas por guardias armados.

Carrefour, DIA, Mahou, venden miles de productos que sólo tienen que ver con la marca en que usan sus canales de distribución y su nombre. Los productores se tienen que pagar hasta su propia publicidad, pero aún así todos pelean por conseguirlo bajando los precios, es decir los salarios y los precios del producto en origen sea éste aceite de oliva o algodón. Y no sólo porque los contratos y redes de distribución son jugosos para los intermediarios, sino porque los otros canales y puntos de venta van desapareciendo rápidamente. Si le dejamos de comprar el vino a la bodega de atrás, no es sólo que seguramente el hijo de Juan se tendrá que dedicar a otra cosa. O que la cooperativa de Valdepeñas tendrá que venderle a la franquicia de la Mahou su producto al precio que esta le imponga, sino que mañana ya no podremos elegir, porque sólo existirá vino Mahou o Champion.

Entonces, estas economía que llamamos neoliberal no sólo obligan a nuevas formas de esclavitud a poblaciones de otros países sino que promueve la desaparición de la seguridad de empleo en nuestras comunidades. Y muchas veces las propias comunidades que se asentaban alrededor de estas fábricas. El caso de las galletas Maria Fontaneda es emblemático de cómo sea como consumidores o como comercios no reaccionamos para solidarizarnos en nuestras decisiones cotidianas con este problema que si fue conocido. Y nuestras leyes no sólo no las prohiben sino que las consagran, como en la Constitución europea.

El tipo de empleos que sustituyen a los empleos en fábricas son del tipo de autónomos ficticios que deben aportar de su salario gastos que normalmente debería pagar la empresa (como hacía Ikea con nuestro coche), o del que subcontratan agencias de subempleo temporal que en la práctica reciben un 30 ó 40 % de nuestro salario (que ya es bajo) a cambio de poder usar sus contactos, sus canales de distribución, su marca (como hace Nike). Esta nueva forma de economía produce lo que llamamos empleo precario, como si fuera algo que sale de un libro y que no llamara a nuestra puerta cada día con la amenaza de: ¿y que hago yo si me voy del Achuri?

NO LOGO: ACTIVISMO ANTICORPORATIVO Y RECLAMANDO NUESTROS LUGARES

Y sin embargo, lo más grave no es que seamos bobos y nos reconfortemos mirando al más bobo al lado. Lo que realmente asusta es que si alegría es lo que dice la Coca-cola, personalidad lo que te han hecho en la peluquería (o tu colega en casa, da igual), cuidar el medio ambiente es comprar en Body Shop, el “vino de la casa” te lo trae la Mahou, de la lucha anti racista se encarga Benetton, revolución es usar Apple o Linux o pendientes, democracia es lo que vende Ikea (o lo que dice el PP), entonces de un plumazo hemos perdido todo eso. Nos hemos quedado sin casa, sin revolución, democracia y personalidad. Y no me extraña que sin alegría, porque no conozco a nadie que la felicidad de comprar o vestir o hablar o posar le dure más de unos minutos.

En resumen, las marcas, y por tanto los capitales y las multinacionales, actúan no sólo como mentirosos diciendo que son lo que no son, sino como vampiros, chupando la esencia de lo que tocan. Y si el Che casi perdió su valor o todos desprecian a Noriega o Imanol Arias por “venderse”, peor aún es que nuestros valores éticos o políticos lo pierdan también. Que igual que la palabra “socialista” o “libertad” ya no tienen contenido, pierdan su sentido y el respeto o importancia que tienen para nosotr@s las cosas que merecen la pena. Incluyendo el Achuri.

Cuando viajo desde Washington y voy con mi marido Avy a tomar una caña al Achuri y veo que la Mahou consigue “marcar” mi mesa por el precio de un simple cenicero me dan ganas de denunciarlo en mis libros y películas. Un lugar tan representativo como este bar con montones de logos por todas partes.

Cuando alguna gente discute en una reunión si nos subiremos el salario, contrataremos a una persona, pillar cosas de una multinacional, verduras de una cooperativa de consumo, o si debemos vender o no ciertos productos; estamos metid@s en esta discusión. Eso no quiere decir que seamos responsables por lo que ocurre, pero si de lo que ocurre. O sea, que con pequeños cambios podemos ayudar a resistir (como ya hacemos en muchos aspectos) esta embestida en la que no estamos sol@s. Tampoco quiere decir que si no podemos hacerlo todo como nos gustaría (hacemos algunas cosas mal) significa que no merece la pena hacer nada. Llegamos hasta donde podemos. Y podemos cambiar los ceniceros de la Mahou por unos sin su logo. Muchas gracias”.

Prisa mata

gatonegro — 21-04-2007 GTM 1 @ 10:37

Uno de los epitafios del planeta dirá: “Tenían prisa. Acabaron con todo.” No quedará claro si andábamos con prisa y además destruimos todo; o si lo destruimos por ir deprisa; o si, por fin, la prisa era por destruir. De todas formas no había tiempo (ni espacio, ni dinero…) para explicarlo en el epitafio. Y además ¿Para explicárselo a quién? ¿A las cucarachas, si de verdad sobreviven a las radiaciones, el cáncer y la desertización? ¿Cómo se llama ese producto que dicen que sí es efectivo? De todas formas no lo teníamos muy claro, cómo fue. No hubo tiempo para pensarlo, con tranquilidad. Otr@s si quedarán para comentar lo que ocurrió. Los vientos, las mareas, los planetas, que queden.

Dicen que en la actualidad un@ siente en África una diferencia con el resto de la tierra. Es un lugar donde la lucha entre los humanos y la naturaleza aún no se ha decidido. Tal vez sea más exacto hablar esta vez también de la batalla que de la guerra. Tal vez estos 5 millones de años que llevamos algunos primates desde que bajamos de los árboles sean pocos aún para esas olas que nos miran más espumosas de lo habitual desde la orilla.

En todo caso, ¿de dónde nos vienen esas prisas?, si es que ya sabemos adonde nos llevan. Este mono por el atajo, las ofertas y el acelerador. Porqué los elefantes siguen destrozando con parsimonia los árboles a su paso mientas nosotr@s salimos escopetad@s cada verano en busca del rincón de playa virgen donde dejar nuestra huella, normalmente una toalla, una colilla o un ladrillo. O por lo menos, ¿desde hace cuanto llevamos en esas?

Las olas reflexionan que parece que fue hace poquito. Cuando el clima cambió en el gran Rift o en cualquier otra parte, según de donde sen las olas, y los bosques se clarearon, y tuvimos que dejar nuestra dieta de ricos frutos recogidos de las ramas y algunos insectos de las espaldas de los colegas más cercanos.

Entonces bajar al suelo era como ir al Bronx. Si es que el Bronx es el Bronx, porque nuestros cronistas no salen de Central Park , las fiestas en el Cervantes y algunos centros comerciales de moda entre la colonia española. En todo caso, parece ser que era peliagudo: si te habías salvado del tiranosaurio porque se había extinguido hace un rato, te caía un gatazo con unos colmillos que no eran para comer piojos, precisamente.

Pero también tenía sus ventajas. Además de otros granos, esos mismos felinos dejaban a medias unas carroñas suculentas, y gracias al famoso pulgar, que ahora solo usamos para el espacio del teclado, podíamos disputárselas a algunos descendientes del pterodáctilo parecidos a los buitres y las hienas. Si eras valiente y osado, como John Wayne, cogías un buen palo o hasta un hueso que quedara a mano en el festín, como los abuelos de los Kubrick. Si te iba más el rollito Hizbulá (tirar la piedra y esconder el pulgar) lanzabas desde detrás de un seto un coco u otro objeto más contundente, según la escalada de las hostilidades. Esos, el fémur y la piedra, parecen haber sido los antepasados del M 16 y las ojivas nucleares a la hora de arrebatar lo ajeno.

Ahí parece que empezó todo; dicen que les contaron a algunas plantas que quedan en Angola y que llevan miles de años allí mirando. Desde entonces andamos a la carrera y como estos vegetales no parece que tienen utilidad práctica, no nos habíamos fijado. Nos dimos cuenta que estaban, las descubrimos, hace ciento y pico. Los blancos, claro. Aunque por si acaso ya hemos arrancado bastantes con fines científicos (no se comen, ni ponen, al parecer) y les hemos buscado nombre y familia, y contado hasta 2.500 anillitos en el tronco de unos ejemplares patéticos que ya no sabemos cuantos más años habrían vivido. Pero no hay que temer, que seguro que tenemos ya sus células y ADN almacenados en algún banco. Bueno, digo tenemos, por decir algo, porque en mi casa ya no me caben más trastos, de todas maneras. Bueno, digo mi casa, por decir algo. Pero no nos salgamos del tema, que aquí estamos hablando de guerras fratricidas, robo a mano armada y destrucción ambiental y por una vez, no de hipotecas, transgénicos y capitalismo salvaje.

Hablando con las personas que sobrevivieron a las masacres de Ceuta del verano del 2005, en la valla que nosotros a este lado llamamos protectora, nos contaban que la decisión de hacer avalanchas no fue fácil: “Algunos jóvenes éramos más impulsivos, y estábamos desesperados de malvivir por meses en la fôret, perseguidos y asediados por los soldados marroquíes. A algunos nos había costado 5 ó 6 años llegar hasta allí y estábamos dispuestos a intentar casi cualquier cosa por cruzar a Europa. Pero los más viejos no estaban muy de acuerdo. ‘Hace unos años’ nos decían, ‘nosotros también teníamos prisa por saltar, y lo intentamos. Hicimos avalanchas, y muchos lograron cruzar. Desde entonces hay mucha más vigilancia y las vallas son más altas, con pinchos o eléctricas. Por eso hemos vuelto a intentarlo en grupos pequeños durante la noche. Hay que pensar en los compañeros que vendrán después de nosotros’ nos decían. Al fin de la discusión en la asamblea, ganamos los jóvenes y una noche saltamos. Yo iba en la segunda tanda, así que tuve que hacerlo entre los cuerpos de mis hermanos muertos.”

Lo más parecido que recuerdo a este lado de la valla, es cuando Oliver el de la FAI y otros centenares de barceloneses decidieron enfrentarse al ejército sublevado al día siguiente del glorioso alzamiento nacional y los obreros y la chusma se tomaron los cuarteles. Barcelona no cayó, el golpe fracasó y empezó la guerra civil entre un ejército y su pueblo. Tardó en caer otros 3 años, dicen que las olas ni se enteraron, aunque a mi aún se me caigan las lágrimas cuando lo escribo.

Estábamos en Larache en octubre de 1991, durante la primera guerra del golfo. Bueno… ¿primera para quién? ¿para nosotros?, ¡si era como la novena cruzada! Pero bueno, admitamos que en la historia del siglo XX, tan lejano, ya hemos olvidado hasta donde esté el golfo,… y quién era. En una placita, un anciano me contaba su frustración, su indignación, su humillación por lo que estaban haciendo con el hermano pueblo iraquí los cruzados de la ONU. “Pero no te preocupes” me decía con una sonrisa inquietante, “Estados Unidos no van a ser siempre tan poderosos”. Entonces a Bush hijo no le conocían más que en las autopistas de Tejas, con lo que el deterioro de la raza humana y el declive del imperio americano no era un tema tan en boga en la plaza del mercado, así que me sorprendí expectante ante esa muestra de esperanza (sí, lo confieso, yo soy el ‘antiamericano visceral del antifaz’ del que tanto hablan siempre nuestros cronistas). “En 150, o como mucho 300 años, su poderío en el mundo habrá desaparecido”, me espetó el viejo arrugado. No recuerdo lo que contesté, o si contesté algo. Creo que pasaron unas horas antes de que tomara conciencia de la cara de tonto europeo que se me había quedado. No sólo porque aquí acabábamos de estrenarnos, aunque aún se nos escapaba eso de: este año me voy a Europa de vacaciones. No sólo porque el viejito centenario había sido muy claro al explicarme que Europa era historia y ya no pintaba nada. No ya en el escenario geoestratégico, sino que en el Risk le iban a cambiar el nombre por algo como Transurália. Sino porque pensé: “Mierda”. A mi que me importa lo que pase entonces. Y ¿a este carcamal que no se si va a llegar a la semana que viene? Al final, a pesar del ejercito argelino, yo viví unas semanas más, y es hasta posible que mi maestro siga tomando el sol en el mismo taburete. Tendría que volver a Larache a comprobarlo, si es que no se ha ido ya a Faluya a vengar a nuestros hermanos de nuestros otros hermanos. Desde ese día pienso que debía haber puesto más atención a las clases de historia. Bueno, digo a las clases, pero a lo mejor lo que debería haber hecho es dedicar el tiempo de las clases a poner más atención a la historia.

Pero cuentan que la cosa no fue todo bajar, matar y robar. Hace por ahí unos diez mil años (diez o veinte mil, que dirían en Larache), con paciencia y atención, descubrimos la agricultura. Poco después, y a pesar de una cierta globalización reinante, había costumbres para todo. Gente que le iba más la onda recolectora. Otr@s que lo combinaban con el deporte de la caza. Y los más hippies, que se lanzaron al último grito en eco-agricultura tradicional y pastoreo respetuoso de la vida animal y el medio ambiente. Aunque en general se combinaban varias formas, la cosmovisión de un@s y otr@s representaban sus anhelos y sus miedos. Los pueblos que daban más importancia a la caza, confiaban y temían en espíritus más viriles y sanguinarios, modelo Rambo o Roberto Alcázar y Pedrín, como nosotros. Pero para la mayoría, la recolección y la agricultura era la principal, más estimada y responsable forma de supervivencia a largo plazo. “Hay de sobra” decían, “y nos interesa llevarnos bien”. Para ell@s, la fertilidad, la tierra, la armonía con el/la otr@ , dicen los viejos vientos que quedan, eran los bienes más preciados y por lo tanto, los tesoros más respetados. Así, las madres y ancian@s eran la más cercana representación humana del valor de la tierra y la naturaleza; y por ello tenían una posición respetada. Se dice que era una de las diosas la que reinaba sobre el gran misterio de la nueva vida y de la muerte, pero no está comprobado, porque como no existía la arroba, aún hablaban en femenino.

Fue algo después cuando entraron las prisas, ya a lo bien. Algunos decidieron que por un buen pedazo de carne había que hacer lo que fuera. Primero esclavizaron a sus temidas mujeres, pensando que controlarlas a ellas era el primer paso para imponer orden en la naturaleza y garantizar la supervivencia. Mi supervivencia, decían ellos. Después dominaron a otros pueblos, los esclavizaron y robaron las riquezas de esas otras tierras. Aparecieron nombres como enemigos, inferiores, evangelización, emigrantes, terroristas. Luego vino la industrialización, la agricultura intensiva, la piscicultura. Ya teníamos esclavos de todas clases, el más curioso el auto-esclavo.

Y dicen que si uno se pasea por este planeta, un poco recalentado, ya sólo en África está la batalla entre los cazadores y la tierra por decidir. Que el Amazonas y el Himalaya ya la perdieron. Y que Evo Morales durará un telediario. Pero no temamos, que los cazadores enseñan rápido nuevas técnicas a los humanos allí. Y para lo que quede en pié, con la ayuda al desarrollo lo acabamos de rematar. Pero las olas cobran fuerza y parecen reírse.

“Avanzaban a trompicones”, dirá en otro de los epitafios. Bueno, dije capitalismo salvaje por decir algo, que no se si hay algo más civilizado.